Somos el club de atletismo Villanueva, somos corredores populares, seguramente nadie nos recordará. Seguro que a ninguno de nosotros se nos olvidara jamás.

CENDEJAS 2015

El pasado sábado 18 de julio tres integrantes del club acudieron a la carrera popular de Cendejas para recorrer aproximadamente 10 kilómetros.



No llegaron al cupo estipulado por la organización para traerse un jamón, pero corrieron y degustaron jamón igualmente.





Crónica de El Peñu en su blog:


Fotos y videos Christian Gallegos





PUESTONOMBRETIEMPO
13FRANCISCO PEÑUELAS0:43:57
46EDUARDO LOZANO0:50:42
48SERGIO TRIGO0:50:57

ATALAYA TRAIL DE TALAMANCA, pronando en la oscuridad.




Las razones que nos impulsan a acudir a carreras suelen ser diversas e incluso variopintas. A saber, la localidad donde se celebra, el lugar por el que transcurre, el kilometraje, lo bien que te han hablado de ella, que hayas ido una vez y siempre repitas, ir con un amigo o compañero, la altimetría, la posibilidad de mejorar tú marca o no, y un largo etcétera.
La razón por la que me apunte y posteriormente mis erráticos pies corrieron esta carrera fue simple. Navegando por Internet para apuntarme a la carrera de montaña del 8 de agosto en La Eslida de Castellón y a el  Maratón de diciembre de Castellón también, de repente leí: II ATALAYA RUNNING NIGHT TRAIL, y me llamo la atención el nombre, simplemente eso. A partir de ahí investigué, aunque había pocas o nulas referencias de la primera edición y/o poca información. Era en Talamanca del Jarama a media hora de Villanueva, por la noche con frontal, un trail con sus cuestecillas, subir hasta los pies de una Atalaya que ya me sonaba a aventura. En fin, solo faltaba decidir si 11 o 21 kilómetros. La decisión fue fácil.

Talamanca del  Jarama, que como su nombre dice es un municipio atravesado por este rio, el Jarama,  y que se puede cruzar por distintos  puentes construidos en diferentes épocas. Los romanos, Visigodos, Musulmanes y un largo etcétera pasaron por este pueblo de la campiña del Henares, hasta el famoso Águila Roja rueda escenas en los lugares históricos de Talamanca…



Allá que fuimos mi chica y yo el sábado por la tarde-noche, yo pronando y ella sonriendo.
En esta ocasión no esperábamos ver  las caras conocidas de las carreras de la Diputación y alrededores, sin embargo allí estaba Jorge Caminero de Brihuega, aventurero y montañero Alcarreño a partes iguales. Tras los saludos, el paseo y despejarnos de la pereza de un sábado por la tarde, nos compusimos con el material reglamentario y necesario para afrontar una aventura nocturna, y sin alevosía nos plantamos en la salida.
“En dos horas vuelvo” le dije a mi chica mientras salía pronando por el camino. Ella levanto el pulgar, sonriendo.


Y a las dos horas regresé, con el frontal alumbrando la noche, pronando sobre la alfombrilla de entrada, mientras mi chica me recibía, seguía sonriendo.

                                            ¿Qué ocurrió en esas dos horas?
Pronando en la oscuridad.


Por largos caminos, atravesando el rio Jarama por puentes de piedra, por tablones o tambaleantes estructuras metálicas. Mis pies pronan y hacen surcos, aplastando hormigas y diminutos bichos vivientes, desplazando piedras a izquierda y derecha, despejando el camino.


Pronando, subiendo, dirección El Vellón, con el sol ocultándose tras la sierra, y la expectante Atalaya dibujándose en la parte norte, arriba, muy arriba. Desplazándose a izquierda o derecha,  alejándose o acercándose, viéndose o desvaneciéndose, según los caminos nos llevasen hacia este u oeste.
Pronando, el sol que termina por ocultarse y llega la oscuridad. La falta de colores y la luz del frontal crea sombras que toman vida. Los sonidos se hacen más perceptibles. Los jadeos,  el canto de los grillos, las ramas al romperse bajo mis pies.
Pronando en la oscuridad, abriendo cauces de ríos imaginaros con mi pronación (más la izquierda que la derecha). Mientras subo a La Atalaya, al ritmo de las pisadas que pongo en la oscuridad, CHAN, CHAN, CLAG, CROG (esta es la izquierda). Buscando las señales reflectantes para no perderme, dejando casi todo al instinto. Porque un veterano nunca se pierde, solo juega al despiste. Así  llego a la altura de dos corredores que se pasaron el desvío del 11 y se han metido en el fregado del 21 (SENIOR).


Pronando en la oscuridad, entre caminos minimalistas, expuesto a engancharme en cada curva, rozándome la calva con las bajas ramas de los arboles, con las manos en las rodillas,  busco divisar La Atalaya, mientras uno, dos y tres me adelantan diciéndome “venga queda menos”.
Pronando, por fin llego a la cima, a la  Atalaya, kilómetro 12. Respiro, bebo, como, me tomo el tiempo necesario, pero no me puedo quedar allá arriba.



Ahora se trata de descender…..
Pronando, al principio mis piernas tiemblan recobrándose de la anterior subida, mientras alumbro los cantos rodados que se van dispersando a medida que bajo. Buscando señales, hasta llegar a un camino más barroco,  más transitable, sobre el kilometro 14. De aquí al final todo será lo mismo, con más bajadas que subidas, y mucho llaneo.  Puedo oir los tambores.
Pronando, veo delante luces parpadeantes rojas. Son aquellos que me adelantaron subiendo. Haciendo ruido me acerco, voy tras ellos, a su altura, les adelanto como si fuera un rico ritual, “venga queda menos” les digo mientras me lanzo en estampida a por la oscuridad. Un redoble.


Pronando, me quedo solo, como en los 102 de Madrid a Segovia en el tramo final. Pero al contrario que entonces la sensación es otra. El vello se me eriza, las pupilas se me dilatan, mis piernas responden y pronan a menos de cinco el kilómetro. Timbales y trompetas.
Pronando, en la intimidad, destilando adrenalina voy adelantando corredores en repechos y curvas, y se van quedando. Wagner se queda corto.
Pronando, llego a Talamanca atravesando el puente colgante, dejando mis pronadoras huellas sobre el puente romano. Encaro la recta final, Con nocturnidad y alevosía. Dos horas después.


No vi romanos, si su puente que mandarían construir para pasar el rio. No vi musulmanes, si la vigilante Atalaya que mandarían construir para controlar el paso de los alrededores. No vi a Águila Roja, si a los lugareños salir del cine de verano.



  Sí vi a mi chica esperándome.
                                               Yo prono, ella sonríe.



PUESTONOMBRETIEMPO
33JOSE FERNANDEZ VALENCIA2:00:26



                                       EL PRONADOR ERRANTE

The Five of Gárgoles (de Arriba)



La última vez que la nave pirata villana vino tan lejos fue para hacerse con el famoso tesoro de Trillo, de esto hacia un año. Trillo, que tan desvalijado dejamos entonces que cuentan que no se ha logrado recuperar, tanto que por lo visto hace una semana 70 atletas sufrieron el recorte por ello causado. Pobres.

En este año transcurrido y después de cruzar de poniente a occidente, de Mercurio a Plutón,  de la Isla de Pascua a las Azores, volvimos a orillas de Trillo, en concreto a Gárgoles de Arriba, con las fuerzas algo mermadas respecto a las de hace un año en cuanto a número de piratas, pero dispuestos a no dejar ni un doblón sin requisar, ni un camino sin trillar, ni cuestas que escalar o descender, ni una joya sin examinar.

Al mando del maestro Eduardo emprendimos camino desde Villanueva rumbo a Gárgoles, a 96 kilómetros por barlovento, con el viento en contra. Tres éramos los intrépidos corredores dirigidos por Edu los que hacia allá íbamos, a saber: Oscar, Virginia y José con su pata de palo.

Más para nuestra “sorpresa” allí nos esperaba un quinto, con el parche en el ojo, la barba cortada milimétricamente a navaja y la inconfundible sonrisa pícara en los labios. Sergio Trigo. “Good afternoon , come to be for today” nos dijo al vernos. “Ostias Trigo, que semos piratas, pero semos españoles”. Venga pues al lio que es para hoy. Nos espetó.

Así empezó nuestra pequeña aventura del sábado por la tarde-noche, en la que emprendimos los cinco una carrera con retorno, de 18 kilómetros duros por los campos, descampados. Zarzas, zarzales. Cuestas, terraplenes, toboganes, sembrados y acequias. Una aventura por la que se nos conoce ya como los 5 de Gárgoles.




73 corredores salimos de Gárgoles, con el termómetro apretando cercano a los 36 grados y los rayos del sol pegándonos en la cabeza y cosiéndose a nuestras espaldas.
Ya el comienzo del circuito hace prever lo que nos espera,  en fila india por un “camino” estrecho en los primeros kilómetros que casi no permitía adelantar ni que te adelantasen, con llevaderos subes y bajas continuos hasta que llegas al primer avituallamiento sobre el km. 4 he inicias la subida al punto más alto de la prueba, un ratito andando y otro caminando. 




Desde lo alto se divisa a lo lejos la central nuclear de Trillo y sus intermitentes luces de aviso. Aquí atravesamos una zona de cresteo por riscos,  más o menos llevadera,  hasta que te meten por una zona de camino estrecho y resbaladizo con mucha arena y piedras sueltas al borde del precipicio. Aquí tienes que ir con cuidado, sobre todo si tienes una pata de palo.
 Hasta ese momento, kilómetro 7 más o menos, voy divisando en lontananza a mis tres compañeros Oscar, Sergio y Virginia. Edu se quedó un poco rezagado en la fila india.
 Y de repente, tras un redoble de tambores,  empieza el espectáculo con un descenso de un barranco imposible, más que el famoso del perrillo de Atanzón  si cabe.
Todos los que tienen dos piernas bajan saltando, resbalando, levantándose, agarrándose, en zigzag. Yo con mi pata de palo solo tengo dos opciones, volver o arrastrarme. Decido ir hacia el frente,  poner el culo en el suelo y dejarme caer, lo que resulta unos tres minutos en un  tramo de unos 300 metros. Cuando llego abajo, magullado, lleno de polvo y con algo de sangre levanto la vista y ya no veo a mis compis. Ya bastante tengo con seguir las señales que la organización ha colgado cada  20 metros para no perderme.  Y con que mis híper pronadores pies no trastabillen entre ramas y salientes.
Y como dije, aquí empieza el espectáculo,  por caminos que no eran caminos,  abiertos a machete entre zarzas y arboleda. Diseñado sin duda por un  maquiavélico runner o biker que seguramente escondido tras algún matorral o peñasco nos observaba mientras se frotaba las manos y se relamía entre risas.


Una ruta que cuando llegábamos a caminos “de verdad” sin previo aviso nos desviaban por “lo improbable”.








Así, tras ejercitar a tope los tobillos, las rodillas, los gemelos y los cuádriceps llegamos a la última subida desde la que se desciende a la Plaza de Gárgoles, no sin antes hacer una última e inverosímil vuelta en la que casi me despisto y pierdo si no es por Edu que en estas me alcanzo y me señalo el camino.
En fin,
Tras una carrera de las duras, con sus 18 km, llego la noche, los últimos clasificados,  llego la lluvia,  la barbacoa y la cerveza, casi todo a partes iguales. De regalo un pódium como segunda clasificada de Virginia, dos senior motivados y contentos, y dos veteranos heridos pero vivos.


El pueblo de Gárgoles en agradecimiento a sus fechorías lingüísticas le regaló a The Blogger una pata de repuesto para sustituir la maltrecha y astillada de palo.  Demostrando que el azar es lo único que le puede premiar y compensar por tanta prosa y verso inverosímil. Amén de nombrarle percherón adoptivo de Gárgoles de Arriba.




Así los cinco, junto a los inseparables acompañantes (Nati, Erika, amiga de Erika, Samuel y padres de Oscar), o The Five como le llaman en estos lares regresaron  por sotavento, a favor de aire, a Villanueva.

¿Dónde volverán a por el tesoro estos piratas el año que viene?
¿Gárgoles o el otro sitio?

Puntos suspensivos.

Aquí las fotos de Christian Gallegos



Aquí el espacio reservado para las fotos de Erika:




Pos.NombreApellidosPCatT_Neto
30OSCARMARTIN CULEBRAS141:40:38
36SERGIOTRIGO SIERRA181:41:26
39VIRGINIAHERNANDEZ PEREZ21:41:56
51JOSEFERNANDEZ VALENCIA231:54:38
52EDUARDOLOZANO VALVERDE241:54:56

MILLA RIO HENARES

El sábado 27 junio Francisco Peñuelas compitió “sin querer” en esta conocida milla de Guadalajara. Consiguiendo un más que meritorio SEGUNDO PUESTO en la general.






PUESTONOMBRETIEMPO
FRANCISCO PEÑUELAS SANCHEZ0:05:34







Más información y crónica en su blog:

http://ungallardohostil.blogspot.com.es/2015/06/27-06-15-navarrosa-y-rio-henares-2.html